Como dice el refrán que "todos los caminos llegan a Roma" también en España "todos los caminos van a Santiago".
Hoy os presentamos el Viejo Camino de Santiago, Camino de la Montaña o Camino Olvidado, ruta medieval, al pie de la cordillera cantábrica, que resurge hoy en día como si entráramos en un túnel del tiempo, metiéndonos en la mentalidad del hombre medieval.
Porque es esta una vía de peregrinación que se usó tras el hallazgo de la tumba del
Apóstol Santiago, en los años próximos a aquel 813.
Beato de Liébana, monje de San Martín de Turieno, alrededor del año 750, a raíz de las primeras batallas de Reconquista, ya nombra a Santiago patrón y defensor de España. Todas las villas y pequeños poblamientos cristianos del norte de la península recogieron esta devoción en sus templos y monasterios, como una seña de identidad frente al Islam invasor.
Cuando aparece la tumba del Apóstol se amplifica la devoción en todo el mundo cristiano, promovida por los reyes,
Alfonso II el Casto, el gran difusor, o
Alfonso III el Magno, el gran repoblador de estas tierras, entre otros. Se diseñó el Camino a la orilla de las montañas, huyendo de la amenaza sarracena, amparados por los nobles encargados de la repoblación, al calor de monasterios y hospitales.
Los peregrinos recorren el Viejo Camino, que ahora nos ocupa, caminando sobre las calzadas romanas, trazadas durante las guerras contra cantábros y astures en la dominación romana y los cuatro siglos de su posterior estancia en la Península Ibérica.
Investigadores de las huellas romanas, como el P. Martino o Siro Sanz, nos muestran las innumerables calzadas, que fueron trazadas en la conquista, encuentran restos arqueológicos, topónimos y puentes de origen romano, como el de Mercadillo, que ayudan a esclarecer la ruta de este Viejo Camino de Santiago.
Hay fuentes escritas que narran las peregrinaciones de reyes y nobles, siguiendo esta ruta medieval.
Una de ellas es un documento en latín, del año 902 que escribe el abad del desaparecido monasterio de Viseo, próximo a la Valdorria leonesa, a su fundador San Froilán. Narra su peregrinación a Santiago, en el cortejo real de Leodegundia, hermana del rey Alfonso III el Magno, tras sus nuncias con García rey de Navarra, desde donde inician la peregrinación. El texto va puntualizando la ruta y las curiosidades del viaje, como si se tratara de un predecesor del Códice Calixtino.
Nuestra montaña, repoblada para recuperar el territorio reconquistado a los árabes, bajo la protección de reyes y magnates, estuvo sembrada de monasterios. Es en estos tiempos cuando el conde de Boñar, Guisvado y su esposa Leuvina, fundan el monasterio de San Adrián en la Losilla. Al refugio de los castillos, los bravos montañeses, capaces de cultivar y guerrear al mismo tiempo, van consiguiendo para la cristiandad un terruño recuperado del poder agareno.
Fue muy importante la labor civilizadora de la Iglesia. Los monjes se encargaban de la reedificación de los restos de fortalezas romanas y godas, que habían sido derruidas en el avance musulmán, reutilizando las piedras desparramadas y ubicando en ellas monasterios, hospitales, ermitas e iglesias. Por eso tantos templos conservan su estructura de fortaleza y están ubicados en lugares defensivos, como el de S. Martín de Valdetuéjar.
El Viejo Camino mantuvo su esplendor hasta finales del siglo XI, cuando la frontera con los moros recuperó las tierras más llanas. Es entonces cuando
Alfonso VI pone en marcha el
Nuevo Camino o Camino Francés, con su política expansionista europea y la entrada de los monjes cluniacenses.
Aún la antigua ruta perdura siglos, mientras va avanzando
la historia en Cantabria, va adaptándose con varios ramales, que acogen posteriores devociones, como es el caso del monasterio de San Guillermo y luego el santuario de la Virgen de la Velilla, dos hitos de devoción que se encuentran en el gran bastión cántabro: La PeñaCorada.
Hoy en día, que todos queremos recuperar nuestras raíces y cultura, nosotros promovemos esta ruta devocional con mucho cariño, deseando dinamizar esta zona, esperando que el Apóstol nos proteja.
¡Buen Camino, peregrinos!
Rosa Fadón
Para documentarse podéis consultar:
el libro pionero "Viexu Kamin",
de Julián González Prieto:
"El Viejo Camino de Santiago“,
de José Fernández Arenas:
"En las cabeceras del Cea"
de Matías Díez Alonso:
"Moros y Cristianos"
de José Javier Esparza:
"Roma contra Cántabros y Astures" del padre Eutimio Martino
”La Huella de las Legiones”, Cuadernos de Campo de Eutimio Martino y Siro Sanz:
"Excursiones de Rafa y Rosi"
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