En Las Actas del II Congreso Internacional de Cervantes- El Quijote en Zamora, año 1995, D. Hermenegildo Fuentes nos da cuenta del hallazgo de versos acrósticos en el Quijote, que anuncian el secreto de la patria de nuestro escritor:
Justo al final de la primera parte, (Libro I, capítulo LII) a propósito de los versos encontrados en la caja de bronce, donde se da cuenta, entre otras alabanzas, de la tumba de D. Quijote, parece que no existe tal información, porque se haya sutilmente escondida en unos versos acrósticos, en las sílabas iniciales de varias poesías.
Cervantes da la clave al escribir: “Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino...” También tenemos en cuenta el deseo de usar este recurso en relación a las poesías que pide D. Quijote que le haga Sansón Carrasco en honor a Dulcinea y como justifica “embeber una letra lo mejor que pudiese de manera que se incluyese el nombre”(LibroII, cap.IV)
EL es la primera sílaba de la primera poesía llamada Epitafio.
ES la primera sílaba de la segunda poesía.
EN la primera sílaba de la tercera poesía.
SAN la primera sílaba de la cuarta poesía.
A la primera sílaba de la quinta poesía y B de la primera letra de su segundo verso: bien.
R la primera letra de la primera palabra de la sexta y última poesía.
Y A las dos letras iniciales de su segundo verso.
Buscad con paciencia, (Libro I, capítulo LII) y unid las letras en mayúsculas, encontraréis que se lee: EL ES EN SANABRYA. ¿Qué me decís a esto?
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